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Mural por la paz y la no violencia



Con motivo de la celebración en nuestro centro del Día Escolar de la Paz y la No Violencia hemos confeccionado para la Biblioteca Escolar un bonito mural. Dada la vocación literaria del espacio se pretendía respetar la tradicional paloma de la paz pero en esta ocasión quisimos jugar con la imagen y mostrar así una mano sujetando una pluma, en reconocimiento de la poderosa fuerza de las palabras frente a las armas, al mismo tiempo que la forma de la misma recordase a la de una paloma. 



A ambos lados de la imagen central un grandioso mensaje de los muchos que nos legó Gandhi y que, recordemos, en recuerdo de su triste fallecimiento a manos de un fanático celebramos este Día escolar de la Paz y la No Violencia el 30 de enero. Concretamente se trata de la frase «No hay camino para la paz. La paz es el camino».



Por los márgenes del mural se reparten personajillos con forma de manos, las de los propios alumnos, que nos dan valiosos consejos sobre cómo fomentar la paz y la no violencia. Nos hablan sobre lo importantes que son aspectos como el diálogo, el respeto, la tolerancia, el perdón y el buen trato a los demás.



El resto del espacio aparece ocupado por frases sobre paz y contra la violencia, de muy diversos tipos, que en su día pronunciasen personajes célebres como escritores, artistas, pensadores... Agradecer a todos los participantes su colaboración. Gracias a vosotros, desde la Biblioteca Escolar contribuiremos a difundir el mensaje de paz y no violencia para con todos los lectores. 




¡Ole, Salamandra!



¡Ole, ole y ole, Salamandra! Es que no podemos decir otra cosa. Se han portado pero bien, bien, bien. Un detallazo en toda regla el que se han marcado con nosotros los amigos de Ediciones Salamandra. Hace unos días os avisaba en el blog del notición que suponía conocer que desde Salamandra nos iban a enviar libros para ayudarnos a crear la Biblioteca Escolar. La alegría fue inmensa y la ilusión casi se desbordaba. A los alumnos a los que iba comentando la noticia también se les notaba la emoción sabedores de la importancia de Salamandra como editorial con un catálogo juvenil de lujo. Solo quedaba esperar a ver cuando llegaban esos libros.

Daba por hecho que nos llegaría el paquete para la próxima semana pero no salimos de una sorpresa y nos metemos de cabeza en otra. Me encontraba precisamente en la biblioteca con los chavales de 3º de Secundaria cuando supe de la llegada del paquete y rápidamente la expectación fue total. Colocada sobre una de las mesas de lectura procedimos a reunirnos en torno a ella deseosos de abrirla y poder contemplar los libros que traía. El peso de la caja era ya anuncio de que desde Salamandra no se habían limitado a tener el detalle de enviar dos o tres títulos sino que nos hacían un RE-GA-LA-ZO, así, con mayúsculas. 

Necesitábamos unas tijeras ¿Donde había puesto yo las mías con las que recorto tejuelos y códigos de barras? No sé si por la emoción o porque no las había colocado donde siempre, no lograba encontrarlas. Los chavales con cara de que les iba a dar algo si no las hallaba pronto, de modo que decidí pedir a algún voluntario que buscase unas en Secretaría y la respuesta fue multitudinaria. El elegido lo tenía claro: «No intentéis abrirlo hasta que yo vuelva ¿Eh?» Producto de las ganas no caía en que sin las tijeras que precisamente iba a buscar no podríamos abrir el paquete. 

Una de las alumnas corrió a pedir el abrirla ella e ir sacando los libros. Accedí, como es normal ¡Y cualquiera decía que no! :). Por fin todos ya en la biblioteca y tijeras en mano se procedió a la apertura de la caja y al inicio de las exclamaciones de asombro, de ilusión y de alegría. Salamandra nos enviaba, como decimos por estas latitudes, un porrón de libros. Y no solo de libros, como veremos más adelante. Los títulos iban saliendo del paquete y pasando de mano en mano, pues todos querían echar un vistazo. No tardaron en aparecer las primeras peticiones de lectura: «Juanfran, este me lo pido yo la primera», «Maestro, yo me quiero llevar a casa este». Y mientras sucedía eso yo pasaba de la sonrisa por verles tan ilusionados al asombro por tanto libro nuevo. 



Traté de explicarles que como acabábamos de recibirlos y apenas quedando dos horas para concluir el horario lectivo, teniendo además yo clase con otro curso, no podría catalogarlos ese mismo día. Sus miradas lo decían todo: «No nos hagas esto». Y claro está, no pude hacerles semejante cosa. Como tenía película medieval con los alumnos de 2º de Secundaria en Audiovisuales, opté por reubicar la clase en Biblioteca Escolar de forma que me multiplicaba para, mientras ellos la veían y yo les iba realizando las pertinentes preguntas sobre lo que eran los monasterios medievales, el claustro, las celdas, el refectorium o el scriptorium; colocarme frente al ordenador y comenzar a catalogar a toda prisa los libros recién llegados para que a la hora de salida del centro los entusiasmados chicos y chicas de 3º pudiesen marchar a casa con su libro bajo el brazo. 

Además de los treinta y cinco libros, que se dice pronto, desde Salamandra nos obsequian con una veintena de libretas y un taco de pegatinas con la protagonista de su serie estrella para el público infantil: Berta. Ya se me ocurrirá algo que organizar para ir adjudicando libretas y pegatinas entre los lectores de la biblioteca.

El trabajo mereció la pena y es que verles esas ganas de leer y la ilusión por ser los primeros en acceder a libros nuevos lo compensa todo. He recibido, por lo tanto, dos regalos: el detalle que se ha marcado Salamandra con todos esos libros y el de los alumnos ansiosos por leerlos. No se puede pedir más, de modo que desde aquí y en nombre de toda la Comunidad Educativa del C.D.P. Ciudad de los Niños de Huelva trasladar a Salamandra nuestro más sincero y profundo agradecimiento, especialmente a Eva Congil, por como se han portado con nosotros, por su inestimable ayuda y porque pudiendo cumplir con poco han optado por hacernos llegar mucho más de lo que podíamos soñar ¡GRACIAS!




¡Notición!


Me iba a esperar a mañana cuando os viese en el centro pero es que... ¡No me puedo aguantar por más tiempo! Los que visitáis el blog tenéis en primicia el notición explosivo y es que ¡Menudo comienzo de año el de este 2013! No solo cumplo mi sueño de poner en funcionamiento la biblioteca, acogéis la propuesta con entusiasmo visitándola y llevándoos libros para casa sino que al sorpresón navideño de Dibbuks se suman nuevos fuegos artificiales. 

Como podéis ver por la imagen que encabeza esta entrada, sí, es correcto, como estáis pensando, eso mismo, confirmado... ¡Ediciones Salamandra colabora con nosotros y nos enviará libros! ¡Toma ya! Los amigos de Salamandra han sabido de nuestra situación y se han prestado muy amablemente a ayudarnos ¿Me vais a decir que no son majos? Ya les he contestado en nombre de nuestro centro y de todos vosotros para darles las gracias y expresarles nuestra gratitud más sincera. 

Salamandra es una de las mejores editoriales de las que tenemos la suerte de contar en nuestro país, caracterizándose por cuidar muy mucho su catálogo y hacer de la calidad su seña de identidad. No en vano a finales de 2011 el Ministerio de Cultura otorgó a nuestros amigos de Salamandra el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural ¡Casi nada! 

A todos se nos viene a la cabeza los libros de Harry Potter, por supuesto, pero también los del olímpico Percy Jackson, los del minúsculo Tobi Lolness, el sobrecogedor El niño con el pijama de rayas, el joven aprendiz de El secreto de Endymion Spring, los de la original Los gatos guerreros, los de la genial El Clan o clásico donde los haya como El principito. Eso y mucho más es Salamandra, con lo que tenemos una enorme suerte de que se hayan ofrecido a colaborar con nuestra Biblioteca Escolar.

Ansioso estoy por ver los títulos que nos mandan y sé muy bien que vosotros también lo estaréis en cuanto leáis esto u os cuente yo la noticia. 


¡Ya tenemos mascota!


¡Ya tenemos mascota para la Biblioteca Escolar!

El segundo concurso, paralelo al organizado para escoger un nombre para nuestra Biblioteca Escolar, consistía en tratar de buscar una mascota para la biblioteca. A continuación os muestro un libro digital en el que podéis ver los dibujos de mascota finalistas y el que ha resultado ganador.




Gracias mil a todos aquellos que habéis participado, felicitaros por vuestros dibujos pues todos han estado muy bien y la lucha ha sido reñida. Y felicidades a la ganadora, Yanín Silva Macías, que con su Swaggy nos ha proporcionado la deseada mascota para la biblioteca.



La Ciudad de los Libros



La Ciudad de los Libros. Este ha sido el original y precioso nombre que nuestra alumna Gema Ríos Campos, de 3º de Educación Secundaria, propuso al concurso para elegir un nombre para nuestra Biblioteca Escolar y que ha resultado ganador entre todos los participantes. 

Ha habido nombres igualmente muy bonitos y apropiados, que perfectamente le habrían quedado a nuestra Biblioteca Escolar como un guante pero el jurado del concurso, compuesto por los miembros del Equipo Directivo, ha considerado que el mejor de todos es el de Gema, de modo que en adelante nuestra biblioteca será conocida por el nombre de Biblioteca Escolar La Ciudad de los Libros, como ya figura en la cabecera de este blog y como pronto lo hará también en la propia biblioteca.

Muchísimas gracias a todos los alumnos participantes y desde aquí felicitar, una vez más, a Gema por su creatividad y el acierto que ha tenido al escoger un nombre tan magnífico para el concurso.


¡Esto va viento en popa!



Pues sí ¡Esto va viento en popa y a toda vela! Poco a poco el oscuro, húmedo, colapsado y lleno de polvo espacio anterior se va transformando en una sala espaciosa, limpia, iluminada, cálida y, lo más importante, con las estanterías poblándose de libros.


He optado por ubicar las enciclopedias, diccionarios enciclopédicos y libros relacionados con las diferentes materias en el lateral derecho por su inmediatez, el tamaño de las baldas, la compartimentación del espacio que facilita la organización y por ser un espacio muy bien diferenciado  de las estanterías de libros de lectura. 


He conseguido hacerme con tres mesas grandes para la biblioteca. Esto nos permitirá de inicio contar con sitio para que entre veinte y veinticuatro personas puedan leer, estudiar o realizar trabajos simultáneamente, con lo que todos los grupos-clase desde Infantil hasta los de P.C.P.I. podrán usar la sala sin que nadie se quede sin lugar donde sentarse. 



Poco a poco nuestra biblioteca va pareciéndose a lo que todos deseamos que llegue a ser. Ya estáis bajando varios grupos-clase de Secundaria conmigo para horas de lectura libre a lo largo de la semana y espero pronto otros profesores y grupos se sumen a llenarla de vida. Por supuesto organizaremos muchas actividades y el doble concurso inicial para elegir un nombre para la biblioteca así como una mascota es prueba de ello. 

Espero que os esté gustando cómo progresa el trabajo realizado y aportéis todos vuestro granito de arena para hacer de ella un lugar donde pasar ratos agradables de lectura, diversión, ocio, estudio y trabajo. Tengo intención de colocar fuera, en el pasillo, un tablón para poder informaros de novedades y que vosotros podáis proponer cuantas cosas queráis que mejoren la biblioteca.

¡Juntos podremos!

Los Magos de Oriente también visitan nuestra biblioteca



De vuelta al cole, a la ilusión por iniciar nuevo año y nuevo trimestre, además de por ir avanzando en la recuperación de nuestra Biblioteca Escolar; se ha sumado una inesperada sorpresa: ¡Los Magos de Oriente habían pasado por nuestra biblioteca! 

Como os cuento, unos Magos de Oriente muy especiales se habían colado en la biblioteca y nos habían dejado un maravilloso presente para todos los alumnos de Ciudad de los Niños. Estos Magos de Oriente han venido avisados por los amigos de una editorial madrileña con un corazón de oro: Dibbuks. Parece ser que en la editorial sabían de nuestra necesidad de libros y se chivaron a los Magos de Oriente para que no olvidasen pasar por nuestro centro a ayudarnos con nuestro sueño de contar con una biblioteca decente. 

Nervioso procedí a abrir el paquete en el que llegaba el presente y la sorpresa fue mayúscula...



No uno o dos libros ¡Veintiuno nada menos! Una pasada, como os podéis imaginar. Nuestros primeros libros nuevecitos de lectura. Casi me pareció escuchar como la propia biblioteca soltaba una exclamación de la alegría que debió darle, y no es para menos. En seguida me pondré a catalogarlos para que lo antes posible podáis disfrutar de ellos, pero antes debemos agradecer a los Magos de Oriente su visita y, sobre todo, a esos amigos de la editorial Dibbuks sin cuya comprensión, sensibilidad y colaboración este maravilloso regalo no habría sido posible. 

Desde Ciudad de los Niños os enviamos nuestro más sincero agradecimiento. Vuestro gesto va a hacer las delicias de muchos chavales de nuestro centro y nos permite afrontar el futuro de la Biblioteca Escolar con optimismo.




Haciendo sitio en la biblioteca


La primera parte del trabajo ha consistido en retirar los libros de las estanterías y evaluar su estado. Por desgracia, como ya sabéis, la mayoría eran muy antiguos, estaban amarillentos por el paso del tiempo, deformados por la humedad y, en muchos casos, con desperfectos graves, además de existir gran cantidad de títulos inapropiados para nuestra biblioteca.


En pleno proceso de retirada de libros de las estanterías. 

Además de los libros, hubo que retirar las cortinas y apartas las numerosas cintas de vídeo en formato VHS que se encontraban en la sala. Por haber, figuraban allí una máquina de escribir bien antigua y un equipo de música que habrá que comprobar si aún funciona.


En la estantería superior se aprecia la considerable edad de los volúmenes.

Las estanterías de madera muestran evidencias del paso del tiempo y de la humedad, pero aún son útiles gracias al grosor de las baldas y porque no nos queda otra.


¡Qué pena da ver estanterías desnudas, sin libros!

Los volúmenes que sí se pueden aprovechar por contenidos, estado y aquellos que se pueden arreglar con algo de cola y paciencia, los he ido colocando en un rincón junto a mesas y sillas que había en la sala para proceder posteriormente a su catalogación.


Mucho trabajo por delante.

Aunque con algunos años a sus espaldas, al menos podré ir catalogando y colocando varias decenas de libros aptos para la biblioteca. No son todos de lectura pues muchos son enciclopedias algo antiguas pero funcionales, libros de teoría sobre determinadas materias y algunas colecciones de autores andaluces. Seamos positivos, menos da una piedra.

Trabajo duro para que con el inicio del año 2013 podamos disfrutar, por fin, de una biblioteca en el cole y podáis disfrutar de los libros que en ella se encuentren. Libros que, espero y deseo, podamos ir aumentando en cantidad y calidad con algunas incorporaciones nuevas mediante donaciones familiares o de editoriales.

Seguiremos informando.


Inicio de un proyecto ilusionante


Aprendí a amar los libros desde muy pequeño, casi de forma natural, y digo esto porque cuando era crío lo natural era leer libros. Los niños leíamos y no poco. En casa se inculcaba el gusto por la lectura y en el colegio nos lo reforzaban. Y no es que leyésemos cuentos infantiles a mansalva. El Hobbit y la trilogía de El Señor de los Anillos me las leí con doce años. No era algo excepcional. Nos gustaba leer y no tan solo el hecho de experimentar las aventuras narradas en los libros sino luego compartirlo con los amigos e intercambiarlos para disfrutar de las mismas lecturas. Recuerdo con añoranza aquellas jornadas en la Biblioteca Escolar, las lecturas en clase y los mercadillos de libros que organizábamos en el colegio. 
Hoy en día se achaca el poco interés general por la lectura a edades tempranas el hecho de contar con Internet en casa, con telefonía móvil, consolas y mucha, mucha televisión. Puede ser que algo haya, no soy un experto en la materia, pero nosotros nos pasábamos horas y horas en la calle, jugando, y contábamos igualmente con televisión y con consolas, que aquella Megra Drive de Sega nos parecía el no va más de la tecnología. También teníamos nuestras actividades extraescolares y andábamos apuntados al gimnasio haciendo judo o taekwondo. Le dábamos constantemente al fútbol y al baloncesto, además de irnos muchos fines de semana en bicicleta carretera para delante hasta la sierra o, cuando no había ganas de pedalear hasta allí desde la capital, tirábamos del tren colocando las bicicletas en los espacios entre vagones. Una agenda bien apretada, pero siempre sacábamos tiempo para leer. Nos encantaba. Acudir a la Biblioteca Escolar era algo habitual para nosotros y ansiábamos el momento en el que llegaban novedades y cuando se organizaban eventos especiales, sin olvidar los certámenes y los clubes de lectura. Una gozada.
Es por eso que cuando llegué a Ciudad de los Niños, parte de la ilusión profesional se quedó estancada al comprobar que no había Biblioteca Escolar. El espacio existía y con dicho nombre, pero no funcionaba como tal. Volúmenes escasos y mayoritariamente antiguos, de los años 50 y 60 principalmente. El lugar se empleaba como espacio donde dar clases con el proyector o para ver documentales y películas gracias a la oscuridad que daban sus gruesas cortinas rojas. El alma se me cayó a los pies. El tiempo transcurría y no contar con una Biblioteca Escolar se convirtió en una espina clavada. 
Por mi cuenta empecé a organizar los fondos existentes y con la colaboración de Carmen, una compañera del Centro, la cosa medio quedó decente, aunque sin registro de libros ni carnés, ni siquiera un plan lector. No dio tiempo. La desastrosa inundación del colegio en 2010 se llevó con ella los volúmenes más recientes de literatura juvenil, lo poco que podía salvarse de los fondos disponibles y que, por encontrarse en las estanterías bajas para mejor acceso del alumnado, quedaron totalmente empapados y perdidos. Un desastre como digo. A la difícil situación económica del Centro se sumaba la dificultad de la no disponibilidad de tiempo por parte de los compañeros del Claustro para colaborar en que pudiésemos contar con una Biblioteca Escolar en el colegio. 
La desesperanza se tornó en ilusión a comienzos de este curso cuando, con nuevo Equipo Directivo consciente de la necesidad de contar con una Biblioteca Escolar, se me han destinado unas pocas horas semanales para convertirme en el bibliotecario del Centro y poder así evaluar el estado de los fondos, descartar lo que no sirviera y organizar un espacio de lectura en condiciones. Encantado con esta nueva misión paralela a mi labor docente, me he puesto manos a la obra. Lo primero en caer han sido las gruesas cortinas rojas, pues una biblioteca es espacio de luz. Seguidamente ha tocado revisar, uno a uno, todos los libros existentes separando aquellos cuyo estado y temática permitiese contar con ellos para nuestra biblioteca y descartando los que, por estado de conservación y/o temática, no tienen cabida en una biblioteca escolar. En tercer lugar me he hecho con un ordenador, una mesa y me he comprado por mi cuenta un lector láser de códigos de barras para emplearlo con el programa Abies 2.0 y proceder así a la catalogación de los libros de cara a poder crear carnés de lectura y los correspondientes tejuelos y códigos de barras.
Inicio pues un proyecto personal y de Centro la mar de ilusionante. Tal es así que todo hueco en el horario que tengo se lo dedico a la biblioteca duplicando casi las horas semanales de que dispongo para ello; esperando y deseando con fuerza darme prisa para que esté operativa lo antes posible. Sé que la situación económica del centro impide soñar con una biblioteca perfectamente dotada, pero seguro que con tiempo y esfuerzo, además de esperemos que con algunas donaciones, podremos disfrutar plenamente de una merecida Biblioteca Escolar en nuestro Centro, un espacio de todos y para todos.